Cuando el tornado azotó, los padres de Oaklynn la abrazaron con fuerza, rezando para que estuviera a salvo.
November 22, 2025
Cuando el tornado azotó, los padres de Oaklynn la abrazaron con fuerza, rezando para que estuviera a salvo
OKLAHOMA — Lo que comenzó como una tarde tranquila en la pequeña comunidad de Greenwood se convirtió en una pesadilla cuando un devastador tornado tocó tierra sin previo aviso. En medio del caos, una escena destacó entre los escombros: los padres de Oaklynn, una niña de apenas tres años, la abrazaron con todas sus fuerzas mientras el viento rugía alrededor de ellos, rezando para que su hija saliera con vida.
Un tornado imposible de prever
El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que el fenómeno alcanzó categoría EF3, con ráfagas de más de 230 km/h. El tornado destruyó viviendas, arrancó árboles centenarios y dejó sin electricidad a cientos de familias. Todo ocurrió en cuestión de minutos.
Para la familia Thompson, aquellos minutos parecieron eternos.
“Solo escuchamos un sonido como el de un tren acercándose”, recuerda el padre, aún visiblemente afectado. “Tomé a Oaklynn en brazos y nos refugiamos donde pudimos. No sabíamos si saldríamos vivos.”
Un abrazo contra el viento
Sin tiempo para llegar al refugio comunitario, los padres se acurrucaron con la niña en un pequeño armario interior, siguiendo las recomendaciones de emergencia. Mientras las paredes temblaban y el techo parecía a punto de desprenderse, la madre sostuvo la cabeza de Oaklynn entre sus manos, y el padre la rodeó con sus brazos, formando un escudo humano.
“Solo podía pensar: por favor, que mi hija esté bien”, relató la madre entre lágrimas. “Sentí el viento arrancar parte de la casa, pero no la solté ni un segundo.”
Milagrosamente, sobrevivieron
Cuando el tornado finalmente pasó, el silencio fue casi tan aterrador como el estruendo. Al salir, descubrieron que la mayor parte de su vivienda había desaparecido. Sin embargo, el pequeño armario donde se refugiaron seguía de pie, casi intacto.
Oaklynn salió ilesa.
Los padres sufrieron algunos cortes y golpes, pero fueron dados de alta el mismo día. Los médicos del hospital local los describen como “ejemplos de valentía y amor incondicional”.

Una comunidad que se une tras la tragedia
Mientras los residentes comienzan a reconstruir lo perdido, voluntarios, vecinos y organizaciones locales llegaron para ofrecer alimentos, ropa y refugio. La historia de la familia Thompson rápidamente se convirtió en símbolo de esperanza.
“El tornado destruyó muchas cosas”, afirmó un vecino. “Pero no pudo destruir lo más importante: el instinto de proteger a quienes amamos.”
Una lección de vida en medio del desastre
Hoy, Oaklynn juega con la misma alegría de siempre, ajena al horror que presenció. Sus padres, sin embargo, dicen que jamás olvidarán ese momento en que todo pendía de un hilo.
