THE EQUALIZER 4 (2026)
January 17, 2026
En El Justiciero 4 (2026), Robert McCall regresa, más implacable que nunca, en una entrega que combina acción visceral, tensión emocional y una introspección inesperadamente profunda. Esta vez, McCall se enfrenta a un nuevo enemigo oculto en las sombras de una red internacional de trata de personas que opera con la impunidad de gobiernos corruptos y poderosas corporaciones. Mientras la justicia sigue fallando a los inocentes, él vuelve a tomar la justicia por su mano: rápida, letal y definitiva.

La película comienza con un McCall aparentemente retirado en Sudamérica, ayudando discretamente a una comunidad oprimida. Pero un trágico encuentro con una joven víctima lo arrastra de nuevo a la violencia. Denzel Washington ofrece una interpretación brutalmente contenida, un torbellino de serenidad y furia, encarnando a un hombre que sabe que cada vez que mata, deja una parte de sí mismo atrás. La dirección visual, de Antoine Fuqua, es más oscura, madura y estilizada que nunca, con paisajes urbanos que parecen jaulas de acero y sangre.

Uno de los mayores aciertos de esta entrega es su enfoque más personal. McCall no solo lucha contra villanos, sino también contra sus propios demonios. El guion profundiza en su pasado militar, revelando secretos hasta ahora desconocidos y conectando los puntos con los sucesos de la primera película. Hay una carga emocional en sus silencios, una sombra constante en sus ojos que muestra que este héroe no se salva con cada acto de justicia, sino que, por el contrario, se hunde cada vez más en un abismo de redención imposible.

Las secuencias de acción son absolutamente espectaculares: brutales, elegantes y con una coreografía impecable. Cada enfrentamiento es una danza letal que refleja la precisión clínica y el código moral inquebrantable de McCall. En una escena clave ambientada en una estación de tren desierta y empapada por la lluvia, el silencio previo a la explosión resulta tan tenso como la propia pelea. Es cine de acción elevado a un nivel casi poético.

El villano, interpretado por Javier Bardem, es un antagonista formidable. No es solo un criminal, sino una figura ideológica que desafía a McCall en los planos filosófico y ético. Su presencia en pantalla es magnética, ofreciendo un contrapunto perfecto al silencio y la determinación de nuestro protagonista. El duelo final entre ambos no solo es físico, sino también espiritual, manteniendo al espectador en vilo.
El Justiciero 4 no solo es una brillante película de acción, sino también un estudio sobre la justicia, la culpa y la redención. Es una conclusión impactante para la saga, pero también deja la puerta entreabierta lo suficiente para que el mito de McCall continúe. Si este es realmente su juicio final, es uno que quedará grabado en la memoria como una sentencia escrita con sangre.
